Cuando el viento frío de San Luis de la Paz entraba por la puerta del Centro Nuevo Comienzo, veinte buscadoras y buscadores encendieron las ollas como si abrieran un respiro. El humo del maíz, del garambullo y del pinole subió despacio, igual que la rutina que allí se suspendió: por unas horas dejaron la tierra removida, los campos, la burocracia, la espera. Cocinaron seis recetas de atoles tradicionales con ingredientes endémicos del noreste guanajuatense, guiadas por mujere